Vistas de página en total

jueves, 30 de octubre de 2014

¡Una mierda!, ¡la madre que me parió!. Destruye el yo, no es nada, no lo escuches. Oye los pájaros, siente la luz cayendo sobre las flores y el rumor de agua. Cierra los ojos y sal fuera. Desengánchate. Busca otra cosa. Recuerda a Ortega, siempre estamos perdidos, tal vez por eso la vida es un esfuerzo constante. El alienado este mimetizado con la inmediatez social, esa es su caverna. La incertidumbre le molesta, la dulce ensoñación de “Normalidad” lo tranquiliza, está hechizado. Es un hombre inauténtico, porque la autentica humanidad está en reconocernos arrojados a una existencia que desconocemos, estamos perdidos y da vértigo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario