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domingo, 23 de febrero de 2014

Balthus 1937
En la fugacidad del tiempo social o de relojero no queda nada, el pasado pulveriza los segundos, los minutos, horas o días sin dejar rastro. Quedan los hechos, las producciones, las acciones en el sentido amplio de la palabra. Sin saber nada de nada, me inclino a pensar que lo que permanece es más esencial, más importante. Así que la existencia no sólo son caminos que se hacen al andar, es todo lo que se hace. La acción es el camino, el rastro, la huella.


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