Los contrastes, las contradicciones hacen la vida enfrentándose indiferentes a la razón que trata de equilibrar, de creer armonía en un mundo sin orden. El caos es lo genuino, lo incognoscible. En la pequeña dimensión humana lo constreñimos a lo racional y se desborda. Lo acotamos con un tiempo de ficción y un espacio que no comprendemos. Y desde esta mezquina perspectiva lo corregimos o, por lo menos eso quisiéramos.
Y la desazón, la ansiedad y, a veces, la angustia que nos atenaza. ¿De dónde viene?. ¿A qué responde?.

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